sábado, 29 de enero de 2011

FORTALECER LA FORMACIÓN CIUDADANA, ANTES QUE IMPLEMENTAR UN CURSO “CÍVICO MILITAR” EN LAS ESCUELAS DE EDUCACIÓN SECUNDARIA

Por: Marco Antonio Rodriguez H.

En plenas celebraciones del 476.° aniversario de la fundación de Lima, una noticia remeció el ambiente educativo: el presidente regional del Callao anunciaba unilateralmente la  implementación de un curso cívico militar (sic) en las escuelas de Educación Secundaria de la región, a partir del 1.° de marzo de 2011.

En una nota de prensa publicada en Internet por dicho Gobierno Regional (http://www.educallao.pe/educallao/web/news/news.xhtml;jsessionid=DDBAC182F6A389213542440F04B0D711?newsId=7244&cid=1099456), la citada autoridad manifestó que la finalidad del nuevo curso es “recuperar y fortalecer el respeto a los símbolos patrios y los valores elementales como la disciplina”, justificando su decisión mediante una serie de argumentos poco válidos, de lo cual nos ocuparemos en este artículo.
En primer término, queremos expresar que de acuerdo con la Ley N.° 28044, Ley General de Educación, y con el Diseño Curricular Nacional (DCN) de la Educación Básica Regular (aprobado por R.M. N.° 0440-2008-ED), la Educación Secundaria no se organiza por cursos o asignaturas, sino en función de áreas curriculares.

Hablar de un área curricular, que se caracteriza por la confluencia de varias disciplinas comunes entre sí, es hablar de una forma de organización del currículo escolar. Bajo este enfoque, un área se compone de un cuerpo de conocimientos interrelacionados, cuyo desarrollo responde a una educación humanista e integral (DCN 2008).

En este marco, propiciar aprendizajes dirigidos hacia el desarrollo humano integral –en el caso de las Ciencias Sociales (OTP 2006)– implica:
ü Organizar las capacidades, conocimientos y actitudes de las disciplinas sociales y humanas, desde la lógica de los procesos de aprendizaje.
ü Poseer un sentido interdisciplinar y multidisciplinar a partir de las disciplinas que faciliten la comprensión de los fenómenos sociales.
ü Promover el conocimiento y la práctica de derechos y responsabilidades, mediante el ejercicio cotidiano de habilidades y normas que permitan promover una convivencia armoniosa en el aula, la Institución Educativa y en todo espacio de interacción social.

Las áreas en la Educación Básica Regular incorporan y organizan un conjunto de aprendizajes orientados al logro de competencias, capacidades, conocimientos y actitudes, bajo criterios pedagógicos y epistemológicos expresados en el DCN, en concordancia con los fines y propósitos de la educación peruana.

De este modo, las áreas curriculares responden, en mayor o menor medida, a un conjunto de interrelaciones que toda persona establece consigo misma, con los demás y con su entorno, por lo que el trabajo por áreas conlleva al desarrollo integral del estudiante. Esta, por tanto, se convierte en una estrategia metodológica que permite el desarrollo gradual de competencias, capacidades y actitudes, con el apoyo de los conocimientos de las diversas disciplinas que son parte de cada área.
Por ejemplo, si hablamos del área de Formación Ciudadana y Cívica, esta comprende disciplinas como la Política, la Ética, la Sociología, la Antropología social, entre otras. Gracias al aporte de los conocimientos de tales disciplinas, el estudiante puede gradualmente ir desarrollando un conjunto de competencias, capacidades y actitudes que guardan relación con el ejercicio de una ciudadanía participativa y responsable. Como vemos, la articulación se convierte en una herramienta didáctica del docente, que busca generar aprendizajes integrales que permitan la comprensión de los diversos ámbitos de la realidad, con el fin de que el estudiante pueda proponer alternativas de solución a los diversos problemas que se dan en su entorno.

Contrario a un trabajo por áreas,  un curso o asignatura pone énfasis al estudio de una disciplina en forma aislada y desconectada de otros aspectos de la realidad. Así, en el caso del curso denominado “cívico militar”, que propone la autoridad regional del Callao, se estaría buscando reeditar la pasada instrucción premilitar, fomentando la repetición memorística de hechos, posturas y conceptos sin sentido para la vida cotidiana, fortaleciendo tan solo un civismo formal poco o nada significativo para el estudiante.

En cambio, el área de Formación Ciudadana y Cívica busca no solo que cada estudiante comprenda el papel del Estado en la sociedad, sino que también lo hace partícipe de él, asumiendo una conciencia ciudadana en beneficio del desarrollo social en su conjunto. El estudiante, desde la escuela y sus espacios propios de organización escolar, entiende así que la ciudadanía es participación y compromiso responsable, fortaleciendo la exigencia de sus derechos y el cumplimiento de sus responsabilidades. Los aprendizajes de esta área, en consecuencia, implican saber resolver los problemas de la vida en sociedad y conducirse adecuadamente tanto en el ámbito personal y familiar como en el interpersonal y colectivo.

Finalmente, el área de Formación Ciudadana y Cívica tiene el propósito de formar ciudadanos y ciudadanas que sean competentes no solo para asumir sus deberes y derechos ante la sociedad y el Estado, sino también para ser conscientes de las consecuencias de la calidad de su acción social, fortaleciendo la construcción de sus propios proyectos de vida que les permitan enfrentar con éxito los problemas del presente y los retos que les planteará el futuro.

Pasando a otro punto de lo expresado en la referida nota de prensa, podemos decir que si bien existe un aumento en las estadísticas en cuanto a pandillaje y delincuencia juvenil, los múltiples factores que ocasionan estos problemas no podrán ser desterrados implementando un curso cuya concepción aludiría a trasladar aspectos del rigor militar a la formación de los adolescentes en las escuelas.

Si el Gobierno Regional del Callao quiere desterrar estos y otros flagelos sociales que atentan contra el bienestar de los ciudadanos, se debería, por el contrario, fortalecer el trabajo metodológico de los profesores de Educación Secundaria que tienen a su cargo el área de Formación Ciudadana y Cívica; esto permitiría que los docentes comprendan realmente el enfoque y los propósitos de una ciudadanía moderna, así como todo aquello que implica desarrollar competencias ciudadanas en los estudiantes. Del mismo modo, los docentes capacitados en este enfoque desarrollarían en el aula estrategias significativas para fortalecer los valores patrios, el respeto a la propiedad pública y privada, así como los valores fundamentales de toda sociedad moderna: la justicia, el respeto, la honestidad, la democracia como estilo de vida, entre otros.

Creemos, desde nuestra modesta opinión, que sería más fructífero si el Gobierno Regional del Callao y todos los gobiernos regionales del país trabajaran a favor de cimentar en los docentes la importancia de una Formación Ciudadana y Cívica de las nuevas generaciones, con todos los aspectos de capacitación y apoyo logístico que ello implica, lo que permitiría sentar las bases de un proceso de cambio en la calidad del desempeño ciudadano, que permita, en un mediano y largo plazo, evaluar cómo la Formación Ciudadana y Cívica sí aporta en la construcción de una ciudadanía activa y participativa en nuestras escuelas y, en consecuencia, en la consolidación de una sociedad democrática en todos sus aspectos.

Corrección de estilo: Jesús Reynalte Espinoza
                                             jeshurey@gmail.com

viernes, 28 de enero de 2011

ORIENTACIONES PARA EL TRABAJO PEDAGÓGICO DEL ÁREA DE FORMACIÓN CIUDADANA Y CÍVICA (MED, 2010)

Presentamos la caratula de las Orientaciones para el Trabajo Pedagogico (OTP) del Área de Formación Ciudadana y Cívica. Documento publicado por el Ministerio de Educación.

LAS COMPETENCIAS CIUDADANAS EN EL CONTEXTO DE LA EDUCACIÓN PERUANA


Por: Marco Antonio Rodriguez H.
Según Rosario Jaramillo (2003), educadora colombiana, el desarrollo de competencias permite a las personas usar sus capacidades de manera flexible para poder enfrentar problemas nuevos de la vida cotidiana. Basada en dicha afirmación, Jaramillo señala, además, que desarrollar competencias nos debe llevar más allá de la adquisición de conocimientos, es decir, que los aprendizajes nos deben conducir a usar esos conocimientos para producir ideas, fortalecer habilidades y buscar alternativas de solución a los conflictos y problemas cotidianos.

En este sentido, Enrique Chaux (2004) define a las competencias ciudadanas como aquellos conocimientos y  habilidades cognitivas, emocionales y comunicativas que hacen posible  la participación de las personas en la construcción de una sociedad democrática, pacífica e incluyente. Refiere Chaux que la importancia de conocer la Constitución y otros aspectos de la vida política del país radica en que estos conocimientos nos sirven como marco conceptual para ejercer nuestros derechos y responsabilidades en una sociedad democrática. Asimismo, capacidades como imaginar y proponer distintas alternativas creativas de solución forman parte de una competencia cognitiva para poder resolver pacíficamente los conflictos entre personas o grupos.

Así, pues, en un enfoque por competencias ciudadanas, el reconocimiento y el manejo de las emociones propias es un requisito emocional fundamental para relacionarse pacíficamente con los demás. Por ejemplo, si soy capaz de mantener cierto control sobre mi rabia en momentos de conflicto o estrés, es más fácil que pueda evitar dañar a otros o a mí mismo en esas situaciones. La capacidad para escuchar atentamente los puntos de vista de los demás, así sean contrarios a los míos, es un ejemplo de competencia comunicativa fundamental para vivir en una sociedad donde tenemos que construir a partir de las diferencias.

Si concluimos lo que expresan ambos autores, podemos afirmar que el desarrollo de las competencias ciudadanas va más allá del mero conocimiento de aspectos teóricos, tales como la Constitución Política, la organización del Estado, los símbolos patrios, los valores éticos y otros.

El Ministerio de Educación de Colombia, en Estándares Básicos de Competencias Ciudadanas (2004), define a las competencias ciudadanas como el conjunto de habilidades cognitivas, emocionales y comunicativas, conocimientos y actitudes que, articulados entre sí, hacen posible que el ciudadano actúe de manera constructiva en la sociedad democrática. Las competencias ciudadanas permiten, pues, que las personas contribuyan activamente en el fortalecimiento de una convivencia pacífica, participen constructivamente en los procesos democráticos y valoren las diferencias, tanto en su entorno cercano como en su comunidad local, nacional e internacional.

Las definiciones presentadas no son las únicas que se conocen sobre el asunto que nos convoca. Países como Chile, Colombia, Guatemala y República Dominicana son algunos en Latinoamérica que también se refieren a las competencias ciudadanas en sus currículos nacionales, así como Italia y el Reino Unido, en Europa, y Australia, en Oceanía. En este último país, el Consejo Australiano para la Investigación Educativa formula un conjunto de estándares para la evaluación de las competencias ciudadanas. Por otro lado, la Asociación Internacional para la Evaluación del Logro Educativo (IEA, por sus siglas en inglés) y el Sistema Regional de Evaluación y Desarrollo de Competencias Ciudadanas (SREDECC), entre otros organismos internacionales, también han desarrollado investigaciones sobre las competencias ciudadanas en las escuelas.

En lo que a nuestro país se refiere, el Ministerio de Educación ha incorporado también la categoría de competencias ciudadanas en las Orientaciones para el Trabajo Pedagógico del Área de Formación Ciudadana y Cívica (MED, 2010). Asimismo, la sociedad civil y profesionales interesados en el tema han iniciado una cruzada para promover el desarrollo de dichas competencias.

La creación de este blog es el inicio de un esfuerzo por difundir el estudio, la aplicación y la evaluación de las competencias ciudadanas en la Educación Básica, con el propósito de propiciar la participación de todos aquellos que estamos comprometidos con la formación de ciudadanos y ciudadanas en el país.

Referencias:
Ø MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL DE COLOMBIA. (2004). Estándares Básicos de Competencias Ciudadanas. Bogotá.
Ø MINISTERIO DE EDUCACIÓN DEL PERÚ. (2008). Diseño Curricular Nacional. Lima.
Ø MINISTERIO DE EDUCACIÓN DEL PERÚ. (2010). Orientaciones para el Trabajo Pedagógico del Área de Formación Ciudadana y Cívica. Lima.