Marco A. Rodríguez Huamán
Ha pasado ya casi quince años desde que a mediados de la década del 90 la educación ciudadana democrática se incorporó en los aprendizajes de nuestros estudiantes y desde entonces se han desarrollado un sinnúmero de experiencias e iniciativas desde el Estado y desde la sociedad civil.
Curricularmente podemos decir que la formación ciudadana se insertó en un inicio como un eje, tema transversal, como componente y últimamente como un área curricular; pero poco o casi nada ha logrado mejorar nuestro sentido de identidad social y cultural, nuestro reconocimiento del otro, el sentido de pertenencia y más aun nuestras competencias ciudadanas; si esas que hacen posible que las personas participen en la construcción de una sociedad democrática, pacifica, respetuosa e incluyente (Chaux, 2004).
La Evaluación Nacional de Rendimiento Estudiantil 2004, que evaluó a estudiantes de sexto grado de educación primaria y quinto de secundaria revelaban que, tan solo el 1% y el 0,6% -respectivamente- de estudiantes eran capaces de identificar y explicar características del sistema y cultura democrática, el cual implica el reconocimiento de los principios democráticos en escenarios locales, nacionales e internacionales (UMC, 2006). Este mismo estudio evidenció además, las dificultades que los estudiantes presentaban para explicar sus opiniones sobre los asuntos públicos con argumentos democráticos.
Por otro lado resultados recientes del informe del Latinobarómetro (2011), expresan que uno de los aspectos urgentes que la democracia requiere fortalecer de acuerdo a la percepción de sus ciudadanos, es el aumento de la participación ciudadana. El Perú es el tercer país con una alta demanda en este tema, el 31% de la población lo percibe así.
Las situaciones descritas evidencian una falta de políticas públicas en educación que permitan generar estrategias y acciones para mejorar las condiciones y espacios para fortalecer la ciudadanía democrática a nivel de país. Entonces cabría plantear la siguiente pregunta: ¿Es la escuela un espacio para la construcción de una ciudadanía democrática? Quizá muchos de nosotros coincidamos en una respuesta afirmativa ya que la escuela es un espacio público; espacio perfecto para desarrollar como lo expresa León (2001) el dialogo, la negociación y definición de aquellas cuestiones que afectan el bien común, es decir aquello que nos compete a todos.
Pero, para que la escuela sea un espacio de construcción de una ciudadanía democrática, esta debe generar ambientes y oportunidades en donde la convivencia y la participación, sean aspectos clave de todo el quehacer pedagógico. Por tanto, es básico que todos y todas estemos informados (estudiantes, docentes, directivos, padres de familia) adecuadamente y así poder intervenir en aquellos asunto públicos del cual nos compete como comunidad educativa. Solo así estaremos en la ruta de la construcción de una ciudadanía democrática.
En relación con lo expresado, quiero compartir con Uds. una experiencia valiosa llevada a cabo a inicios de la primera década de este siglo y que podría servir como un referente para generar nuevas propuestas y estrategias que permitan fortalecer el ejercicio ciudadano en la escuela a través del tratamiento de los asuntos públicos, entendiendo como asunto público todos aquellos problemas, necesidades o aspiraciones que nos competen en la medida que afectan el bien común (Ugarte, Alva & Gómez, 2006). Este Proyecto, denominado “Construcción de una cultura democrática en la escuela y la comunidad: Modelo de acción social para el desarrollo de aprendizajes ciudadanos”, fue implementado por la Asociación Tarea en instituciones educativas públicas del Distrito de Independencia en Lima Metropolitana desde el año 2001, el cual generó una sistematización de la experiencia a través del documento “Aprendiendo a Democratizar la Escuela Pública”, publicado por la Asociación Tarea en el año 2006. Video 1 Video 2
El Proyecto, en síntesis buscó construir un modelo de desarrollo educativo local desde la vivencia cotidiana, repensando las prácticas escolares para obtener aprendizajes democratizadores en la vida estudiantil, en la pedagogía que manejan los docentes y en la gestión que llevan adelanten los directivos de las escuelas; desde luego, con la comunidad local y sus autoridades, para ser capaces de operar el sistema educativo a nivel micro en el distrito. Un proyecto pensado para favorecer aprendizajes de ciudadanía. Culmino esta reflexión con la siguiente frase, recogida del informe en mención, de la cual comparto con ella y que se los llevará a su lectura completa: “No existen escuelas democráticas sino aquellas que aspiran a serla”.
Referencias:
Chaux (2004). ¿Qué son las competencias ciudadanas? [What are the citizen competencies] Revista Semana.com, 1143, March 29, online edition. Bogotà
Corporación Latinobarómetro (2011). Informe 2011. online edition.
León (2001). Por una perspectiva de educación ciudadana: Enfoque general y curricular. Tarea. Lima.
Ugarte, Alva & Gómez (2006). Aprendiendo a democratizar la escuela pública. online edition. Lima.
Unidad de Medición de la Calidad Educativa (2006) Evaluación Nacional de Rendimiento Estudiantil: Una aproximación a la evaluación de la reflexión ciudadana. online edition. Lima.
